
A través de su Plan Climático (PCAET), Rennes Métropole se ha fijado un objetivo ambicioso: reducir a la mitad las emisiones de GEI por habitante para 2030. El servicio de saneamiento se ha posicionado inmediatamente como un pilar central de este plan, con un enfoque particular en la reducción de GEI en las plantas de tratamiento de aguas residuales. Más allá del equilibrio histórico entre la calidad del agua y los costes de explotación, la metrópolis ya integra la neutralidad de carbono en la gestión de sus instalaciones, anticipándose así a los cambios normativos europeos del sector (DERU 2).
El desafío de este enfoque se centra en el óxido nitroso (N2O). Este gas, generado en los tanques de aireación, tiene un potencial de calentamiento 300 veces superior al CO2 y a menudo representa la mayor parte de la huella.
En un contexto de emergencia climática, el objetivo de la metrópolis es claro:
Rennes Métropole ha optado por integrar la solución Purecontrol para gestionar la aireación de forma predictiva con el fin de reducir masivamente las emisiones de N2O, mientras se controla la conformidad de los vertidos y la factura energética.
